Buscando canguro para Lana. Mi experiencia.

IMG-20140409-WA0003Una de las mayores preocupaciones de cualquiera que tenga perro es buscar un sitio de confianza para dejarlo cuando por cualquier motivo temporal no podemos atenderlo. Lo más habitual es un viaje al que nuestra mascota no puede acompañarnos pero también puede ser por una convalecencia, porque tengamos unos días de mucho trabajo acumulado, para pasar una jornada en la playa, asistir a una boda…Por desgracia existen millones de situaciones en las que el perro está excluido y no siempre tenemos que renunciar a ellas si no tenemos a quien dejarle al animal. Para eso existen las llamadas residencias o guarderías caninas y también, los “canguros” para perros. Encontrar uno de confianza, en el que sepamos que nuestro mejor amigo lo pasa bien puede facilitarnos mucho la vida, lo digo por experiencia.

Y eso es lo que os quería contar hoy: mi experiencia. Sé que en Mallorca existen residencias caninas muy respetables, que se han hecho un nombre a base de trabajar bien y de muchos clientes satisfechos; Son Batlet y Von Falkenau podrían ser un ejemplo de las que hablan maravillas, pero hay más y aquí tenéis algunas por si os interesa. Sin embargo, yo no puedo contaros nada de ellas porque no las conozco. Y porque el concepto que buscaba era diferente.

Lana fue una perra abandonada. La adopté en un refugio al que unos desalmados (por usar algo fino) literalmente la tiraron. De su vida anterior no se sabe nada, pero la conocí “encerrada”. Y tal vez fuera lo mejor que había conocido hasta ese momento, o no, pero no me apetecía dejarla en una guardería donde estuviera en una perrera, con contacto humano limitado a los paseos y oyendo a los demás perros ladrar. No quiero que esto suene a crítica hacia las guarderías, porque en absoluto lo es, quiero recalcar que es una opinión muy personal. Nadie mejor que vosotros conoce a vuestro perro y lo que es mejor para unos para otros puede no serlo. Pero Lana adora la compañía humana, está acostumbrada al sofá y la alfombra y se lleva bien con los demás perros. Cuanto menor fuera el cambio para ella, mejor.

Cuidadores particulares, mi elección

Buceando por Internet encontré páginas como Gudog y Bibulu, que se presentaban como la alternativa a las residencias, ofreciendo particulares que hacen de canguros de mascotas, acogiéndolos en su propia casa como uno más en la familia. Y eso ya me gustó más.  Tirando del hilo de ese nuevo mundo que desconocía que existía encontré a Montse, de Psicología Canina, y quedamos para conocernos. Vive en una zona rural, con una finca enorme y vallada y los perros pueden disfrutar libremente del jardín o entrar en casa para echar la siesta en el sofá. Por supuesto duermen dentro y rodeados de mimos y cariño. Ya ese primer día Lanita se olvidó de que tenía familia y se dedicó a husmear por todos los rincones y jugar con sus congéneres. Así que decidí probar.

No os voy a mentir, la primera vez que la dejé me quedé angustiada por si lo pasaría mal, si extrañaría, si iba a llorar…¡vamos, como las madres el primer día de guardería de un niño! Pero Montse me iba mandando fotos por whatsapp y vídeos contándome que la muy golfa no me echaba nada de menos. Así que disfruté del viaje, que era de lo que se trataba y estuve tranquila por la perra. Desde entonces, Montse es su “niñera” oficial y no sólo se la queda en vacaciones, a veces también a pasar el día cuando tengo mucho trabajo para que no esté en casa aburrida y disfrute de un día de juegos con sus amigos. Ver que entra corriendo y moviendo el rabito y que casi no me hace caso cuando voy a recogerla es para mí la mejor garantía. ¡Y después duerme como un lirón de lo agotada que está! En el vídeo podéis ver por qué…

Pero no sólo Montse se dedica a esto, Hocicos Mallorca, por ejemplo, tiene unas características similares. Mi recomendación es que busquéis lo que más de adecue al carácter de vuestro perro: una residencia, un cuidador que no tenga otros animales, que viva en un piso o que tenga terreno…y sobre todo que quedéis para conoceros antes de probar. Hay mucha oferta y es importante que haya feeling con la persona a la que le vas a confiar algo tan importante como tu mascota no sólo por ella, también por nuestra tranquilidad.

Y vosotros, ¿dónde vais a dejar al perro estas vacaciones?