En Palma ya es posible viajar en autobús con perro

busDesde el pasado mes de noviembre los perros pueden viajar como un pasajero más en la línea 30 del autobús urbano de Palma, que une Plaza de España con el hospital Sant Joan de Déu. La elección de esta ruta pionera no es casual: finaliza justo donde empieza la playa perruna de la ciudad, Es Carnatge. Vamos, que podemos coger el bus en el centro con nuestra mascota y darnos un buen paseo con él suelto, baño incluido, sin incumplir ningún tipo de normativa ¿suena bien, verdad?
Por supuesto, para contároslo, teníamos que probarlo. Y así nos plantamos una mañana en la parada del autobús, que ya en sus puertas lucía pegatinas de “yo también voy”. Lana estaba muy tranquila, como si hubiera ido en transporte público toda su vida, salvo porque la idea de llevar bozal no le convencía mucho (es obligatorio, aunque el chucho sea más bueno que el pan). Pagamos la tarifa correspondiente, los perros 30 céntimos, y nos dirigimos a la plataforma final, como indica la normativa. El viaje transcurrió con total normalidad, ante la indiferencia de los demás viajeros que sólo comentaron que daba gusto cuando los animales se portaban tan bien (ya se ve en la foto lo “nerviosa” que iba Lanita en su primera vez). Nos bajamos, ella contenta de poder liberarse, y yo satisfecha por el paso tan importante que acabábamos de dar para que algún día, viajar en autobús con perro sea algo tan cotidiano como en otros países de Europa.

Normativa de uso

Aquí podéis ver todas las normas para el acceso de los perros a los autobuses de la línea 30. Algunas de ellas son:

  • Todos los perros que accedan al autobús deberán llevar correa y bozal, excepto los que vayan en transportín.
  • Al subir, se deberá abonar la tarifa que corresponda al pasajero y 0,30€ por el perro. Los perros guía y los que viajen en transportín están exentos.
  • Los usuarios accederán por la puerta delantera y se situarán en la plataforma final. Los perros no pueden usar los asientos.
  • Los perros potencialmente peligrosos no podrán viajar en el autobús. Asimismo, el conductor podrá denegar el acceso a cualquier otro perro que no cumpla las normas o presente una apariencia peligrosa.
  • Del mismo modo, podrá expulsar al animal del vehículo si su comportamiento no es adecuado.
  • El perro es responsabilidad absoluta de su propietario, que deberá impedir que moleste a los demás pasajeros.

Preguntas frecuentes

En la web de Baldea aparecen una serie de preguntas y dudas que genera esta iniciativa en la ciudadanía. Destacamos las más habituales entre los reticentes a la integración de los animales en la sociedad:

– ¿Qué pasa si el perro se porta mal?
La gente que lleva a su perro en bus, de compras, a la playa o a un restaurante, es porque sabe que ambos van a disfrutar. Si tu perro tiene problemas de comportamiento, le puedes llevar un día, pero al siguiente te lo piensas, porque no merece la pena pasar un mal rato, aunque lo que toca es buscar un educador canino.

– ¿Y si hace sus necesidades en el bus?
Es altamente improbable que un perro haga sus necesidades en un vehículo en movimiento, pero podría ocurrir si el animal se siente estresado o enfermo. En este caso, la solución es la misma que si alguien vomita. El conductor lo limpia o llama a alguien para que lo limpie.