Entrevistamos a Mari Carmen Soler con su perro guía, Harold

oncedeentroUna de las frases más tópicas y ciertas sobre los perros es que son “el mejor amigo del hombre”. Si se han ganado este calificativo a lo largo de la historia ha sido por su formidable trabajo para ayudarnos en diferentes situaciones: a cazar, a defender nuestras propiedades o a pastorear, por ejemplo. Pero si hay una labor que despierta la admiración de amantes y no amantes de los canes por igual es, sin duda, la de los perros guía. Estos animales, se convierten en los ojos de las personas que no pueden ver, dotándolas de autonomía para manejarse en la vida cotidiana. Para hablarnos del tema, tenemos con nosotros a Mari Carmen Soler, presidenta del Consejo Territorial de la ONCE en Baleares y, por supuesto, a su perro lazarillo, Harold.

– ¿Cuántos perros guía trabajan actualmente en España?

– Aproximadamente unas 1.000 unidades, de las que 15 ó 16 están en Baleares. Le llamamos unidad a cada usuario y al perro guía, porque llegan a un nivel de compenetración tan alto que se convierten en una unidad.

– ¿De dónde proceden estos animales?

– La mayoría de los que tenemos en España son de la Fundación ONCE del Perro Guía, que está en Madrid, aunque anualmente entre 20 y 25 perros se van a buscar a EEUU gracias a un convenio con la escuelas Leader Dog de Rochester y Guiding Eyes de Nueva York, porque tenemos más demanda que oferta de perros guía. Una vez llegan aquí pasan a ser de la Fundación.

– ¿Los animales son siempre propiedad de la Fundación o cada persona es dueña de su perro guía?

– No, los perros no son nuestros en propiedad, son todos de la Fundación ONCE y nosotros suscribimos un contrato de usufructo del animal mientras tenga vida útil como perro guía. Una vez que por edad, enfermedad o por cualquier otra circunstancia ya no puede trabajar como perro guía, el usuario puede optar por devolverlo o quedárselo. Después de toda una vida juntos la mayoría procura quedarse con él, pero a veces por diferentes circunstancias no pueden hacerse cargo y vuelven a la Fundación.

– ¿Y qué ocurre con esos perros “jubilados”?

– Si se lo quedan en la Fundación, viven como reyes. Algunos se donan a residencias de ancianos y algunos son adoptados por familias. Hay lista de espera para adoptar perros mayores de la Fundación y otros descartados que nacen en ella pero no sirven para ser perros guía.

– ¿Cómo es el proceso de formación del perro guía?

– La mayoría de los cachorros nacen en la Fundación, aunque algunos proceden de criadores que donan cachorros, como Harold. Una vez los separan de la madre, tras el tiempo correspondiente, son cedidos a una familia dónde el perro vive hasta que tiene un año de vida. La Fundación se encarga de realizar los correspondientes seguimientos y corre con todos los gastos del animal. Como en Madrid, dónde se realiza todo el proceso, los perros aspirantes a ser guía tienen los mismos derechos que los perros guía, acompañan a la familia a todas partes y se acostumbran a todo: a ir al teatro, en metro, de compras…La familia que crió a mi perro guía, Harold, por ejemplo, trabajaba en El Corte Inglés, y vaya a la ciudad que vaya, ¡siempre me mete allí!

– Tras ese periodo de socialización, ¿Cuánto dura el adiestramiento?

– Depende mucho del animal, pero entre 8 meses y un año. En la primera fase de adiestramiento, el entrenador le enseña al perro las cosas básicas: a andar en línea recta, a pararse, sentarse…Luego ya un instructor trabaja la parte más específica: esquivar obstáculos, buscar pasos de peatones, puertas, responder bien al tráfico y saber conducirte, desobediencia inteligente…

– ¿Desobediencia inteligente, eso qué es?

– Que tú le digas al perro que avance, por ejemplo, y el perro sea capaz de no obedecer porque delante de ti hay un peligro. Él tiene que rectificar y saber actuar en muchas circunstancias porque trabaja en un entorno complicado y tu vida va detrás.

– ¿Qué coste aproximado tiene toda la formación de un perro guía?

– Actualmente calculamos que cada unidad cuesta a la ONCE entre 25.000 y 30.000 euros, pero las personas que lo solicitan no tienen que pagar nada, sólo los gastos corrientes de tener un perro: la comida, el veterinario…

– ¿Cómo puede una persona ciega conseguir un perro guía?

– Tiene que solicitarlo a la ONCE que exige una serie de informes: médico, social, psicológico y de movilidad, porque la persona ciega tiene que saber desplazarse con bastón sin problemas. Con todo esto, una comisión decide si es apto o no para tener un perro guía y entra en lista de espera. A partir de ahí se busca el perro más adecuado a las circunstancias.

– ¿Con qué razas se trabaja para este tipo de labor?

– Fundamentalmente con Labradores, por su temperamento, pero también con Golden Retriever y Pastor Alemán.

Durante toda la entrevista, el perro guía de Mari Carmen duerme bajo la mesa. Por supuesto, también queremos saber cosas de él.¿Desde cuando tienes a Harold?

– Desde abril de 2009. Es un perro estupendo y estoy encantada con él porque es un todoterreno. Por supuesto, vamos juntos a todas partes, y cuando digo todas ¡incluyo también al gimnasio! Y duerme igual de tranquilo que aquí en plena clase de spinning o body pump (risas).

– ¿También trabaja en casa?

– No, así como los perros de asistencia a personas con discapacidad ayudan a cosas como poner la lavadora o recoger objetos, por ejemplo, los perros guía no. Nos ayudan a ser más autónomos a nivel de movilidad pero en casa son como cualquier otro perro, están a su aire, sueltos, durmiendo o con sus juguetes. Tiene que respetar unas normas básicas, porque si le dejas que suba a la cama, luego irá a un hotel y hará lo mismo y un perro mal educado da muy mala imagen.

– Precisamente, desde Mallorca con perro intentamos promover una integración de los perros en la vida cotidiana, pero a veces es difícil que los acepten en los sitios por miedo a su comportamiento.

– Claro, sea con perros guía o con los demás perros lo que no puedes es pedir que vayan a los sitios y que luego se porten fatal. A mí, por ejemplo, me encantan los perros, pero si estoy en un restaurante y uno no para de ladrar o de pedir comida pues me molesta. Cuando sacaron la Ley de Asistencia todas las entidades teníamos muy claro que los criterios de exigencia en el adiestramiento del perro tenían que ser muy estrictos, si no se cumplen empañan la imagen y es muy malo para todos.

– Harold es tu primer perro guía, pero ¿habías tenido otros perros?

– Sí, me encantan y siempre he tenido: un pastor alemán, un mestizo…Mi pareja ya había tenido perro guía y ahora tiene otro, Poly ¡él y Harold se llevan fenomenal! Pero además en el campo tenemos tres perros más, una border collie que es puro nervio y dos pastores alemanes. Uno de ellos lo adoptamos de adulto y estaba maltratado, ¡ahora ha engordado 15 kilos y es súper bruto!

– Retomando el tema de los perros guía, ¿qué reacciones despierta Harold allí por dónde vais?

– A la gente le llama mucho la atención de forma positiva. Siempre puedes encontrarte a alguien que te pone pegas y tienes que apelar a la legislación, pero cada vez menos. La gran mayoría ven al perro guía con cariño y admiran su trabajo.

– Y para terminar, ¿alguna anécdota simpática que hayan tenido con el perro?

– Es muy gracioso que la gente cuando preguntas una dirección ¡se la explican al perro! Le dicen, “mira perrito, tienes que ir por aquí…” (risas).

Desde aquí queremos agradecerle a Mari Carmen su tiempo y animaros a que ampliéis toda esta información en la web de la Fundación ONCE de Perros Guía. En ella encontraréis desde como comportarse ante un perro lazarillo hasta vídeos de como trabajan, así como muchos enlaces de interés sobre el tema.