Entrevistamos a Rosa Montero, una escritora animalista

rosamonteroProbablemente no hagan falta muchos calificativos para presentar a Rosa Montero, periodista y escritora, actualmente columnista en El País y autora de obras como La Hija del Caníbal, La loca de la casa o su última (y muy recomendable) novela, La ridícula idea de no volver a verte.Pero es que además Rosa es una mujer combativa, muy comprometida en cuestiones sociales  y una gran amante de los perros. Gracias a sus cuentas de Facebook y Twitter, en las que es tremendamente activa, conocimos su lado más animalista y nos pusimos en contacto con ella, que enseguida accedió, encantadora, a hablarnos de su relación con el mundo canino.

– En uno de tus artículos decías que tuviste a tu primer perro ya siendo adulta y que entonces, “despertó” una parte de tu alma. Háblanos de esa primera experiencia perruna.

– Tuve mi primer perro siendo adulta, pero porque antes no me habían dejado mis padres tener uno…. Desde muy pequeña he sido una verdadera apasionada de los animales y los perros, especialmente, me entusiasmaban…. iba sobando perros por la calle. Pero de todas formas una primera experiencia de convivencia te enseña muchas cosas. Te enseña justamente a eso, a convivir con ellos. A mi primer perro no supe tratarlo del todo bien, no supe educarlo bien. Él me enseñó. Ahora sé muchísimo mas.

– ¿Desde entonces siempre has tenido perro?

– Sí. Hace 34 o 35 años que convivo con perros. Normalmente, con dos.

– Actualmente compartes tu vida con Bruna (la teckel de la foto) y Carlota, ¿cómo llegaron a ti? Cuéntanos cómo son.

– Bruna es el único perro de raza que he tenido; es una teckel de pelo duro y me la regalaron de cachorra unos amigos muy queridos que habían tenido perritos y que sabían que yo adoraba al teckel que ellos tenían. Ahora tiene cerca de catorce años, la tengo desde los dos meses y es de todos mis perros, el animal que más he querido. Me da muchisima pena que esté tan viejecita. Antes era muy montuna pero ahora ya no quiere andar. Tiene el corazon muy mal. Es maravillosa, de verdad. Está todo el rato pegada a mi. Y la otra perra que tengo es Carlota…. que es mediana, de 29 kilos, blanca y negra como una ternera; creo que es una mezcla de border collie y de mastín, porque tiene el sexto dedo de mastín y el culo alzado y meneante como ellos. A Carlota la recogí hace cuatro años de ANAA; ella tenia por entonces dos años, y durante seis meses no se dejo tocar de lo aterrada y maltratada que estaba la pobrecita. Ahora es una perra cariñosísima, un pegote, todo el rato pidiendo mimos…. supongo que para compensar; aunque de todas maneras le ha quedado un punto medio friki y de cuando en cuando se asusta por tonterías. Pero es divina y dulcísima. La perra más buena que jamás he tenido. Con ella sí voy al monte. Le encanta.

– Cuando viajas, ¿sueles llevártelas contigo? ¿Qué es lo más complicado?

– Cuando viajo profesionalmente, no, claro. Y tampoco los he metido jamás a ninguno en un avión. Creo que es un trauma y un riesgo meterlos en la bodega y si no es remetadamente necesario, me parece que es algo que no debe hacerse. Pero siempre he veraneado al menos una buena parte de las vacaciones en España o Portugal a distancia de coche para poder llevar a los perros. Todos mis perros han sido muy viajados y han sido y son educadisimos en los hoteles porque están acostumbrados, ni se nota que estén. Es una pena y una vergüenza que no haya más hoteles en donde admitan perros. Eso siempre es un problema. En fin, ahora lo más difícil es que Bruna no se ponga mala en un trayecto muy largo de coche…. me preocupa porque se pone muy nerviosa y está delicada.

– Si es cierto que el grado de desarrollo de una sociedad se mide por cómo trata a los animales ¿qué nota nos ponemos los españoles? ¿crees que las cosas están mejorando?

– A los españoles desde luego los suspendo: un cuatro. Nos queda muchísimo por aprender, aunque también es cierto que hemos mejorado mucho en muy poco tiempo. Hace diez años nos hubiera puesto un cero. Soy razonablemente optimista.

 -Peleas de perros, abandonos, malos tratos, galgos ahorcados después de cada temporada de caza ¿tenemos un problema de educación o de impunidad?

– Ambas cosas. Falta de educación cívica, social, política, administrativa, humana, moral, todo. Falta de cultura y de conocimiento, también. Impunidad terrible derivada de todo esto.

– Desde las asociaciones animalistas se pide constantemente que se endurezcan las penas por maltratar animales y que se apruebe de una vez por todas una Ley de Protección Animal ¿ por qué nadie coge el toro por los cuernos (nunca mejor dicho) y se toman medidas?

– Por lo mismo que he dicho antes. Falta cultura y civismo y ética humanista. Incluso partidos que, como el PSOE, pusieron en su programa electoral que iban a sacar una Ley Nacional de Proteccion Animal, luego mienten como bellacos y no cumples su palabra.

– En un momento en que cada vez parece que estamos más desprotegidas las personas, parece que los animales tienen que pasar a un segundo plano, que es casi obsceno dedicarse a rescatar perros y gatos cuando tanta gente está viviendo en la miseria pero ¿no son dos caras de la misma moneda?

– Son un continuo. No se puede esperar que haya gente que cuide de los humanos si no cuida también de todos los seres vivos. Quiero decir que la empatía y el civismo cubre ambas cosas.

– Por otro lado, y contraponiéndolo un poco a las barbaridades que se siguen cometiendo hoy en día contra ellos parece que existe otra corriente que “frivoliza” el tener un animal: todo el mundo con el mismo perro de la raza de moda, vistiéndolo, comprándole todo tipo de caprichos, llevándolos en brazos continuamente (cuando no en cochecitos o portabebés) ¿qué opinas de todo esto?

– Parte de esta gente es la que desprestigia el mundo animalista; y además muchos de ellos son los que terminan abandonando al animal cuando ven que les da demasiado trabajo. Pero no creo que se deba meter a todos en el mismo saco. Hay gente que compra un perro de la raza de moda (lo cual me parece una imbecilidad; además estoy totalmente en contra de la compra de perros) pero que, con el trato, van aprendiendo lo que es un perro, no solo ellos, sino los niños de su casa, los abuelos, toda la familia; el animal les enseña, como dije que mi primer perro me había enseñado, en otro sentido (ese primer perro lo recogí de la calle). Y luego: hay perros frioleros, como los galgos, que necesitan llevar abrigo en invierno (o los muy viejitos, como mi Bruna); y los perros ancianitos que no pueden casi moverse, ¿por qué no van a poder ser llevados en un carrito? O sea que veamos cada caso en su contexto.

Pues muchísimas gracias por concedernos un ratito de tu tiempo, Rosa, y por seguir dando voz a los que no la tienen. 

 

Fotografía: Violeta de Lama