Espacios perrunos

espacios_perrunosLos perros necesitan correr, jugar y socializarse con otros perros y humanos para mantener un adecuado equilibrio físico y psíquico. Sin embargo, la legislación vigente en todos los ayuntamientos de la isla obliga a los propietarios a mantenerlos sujetos mediante collar y correa (además de bozal en los casos de razas potencialmente peligrosas) en la vía pública, so pena de multa. Así, entran en conflicto nuestras obligaciones como ciudadanos y como propietarios de una mascota a la que queremos dar la mejor calidad de vida posible, ¿qué hacemos entonces?

Por suerte, fruto de las peticiones de los residentes y de las asociaciones animalistas, en  los principales núcleos de población han comenzado a habilitarse zonas de ocio canino, donde los perros pueden disfrutar libremente y sin ataduras.  Por ejemplo, en la capital de las Baleares, Palma, ya existen 9 espacios de esparcimiento para mascotas entre los cuales está una zona de baño, Es Carnatge. Pero son otros muchos los municipios que han empezado a dar los primeros pasos en esta dirección: Inca, Santa Margalida o Andratx, ya cuentan también con caniparcs; e incluso algunos han ido más allá, estableciendo proyectos piloto para que nuestros amigos de cuatro patas puedan disfrutar de la playa también en verano, como en el caso de Palma, Santa Margalida y Pollença.

Es importante recalcar que la normativa al respecto de la tenencia de animales de compañía se regula en las ordenanzas municipales de cada ayuntamiento, y en su defecto, por la  Ley 1/1992, de 8 de abril, de protección de los animales que viven en el entorno humano. De esta forma, cada municipio tiene la potestad de establecer, por ejemplo, si los perros pueden acceder o no a los parques o a las playas sueltos. En la vía pública hay unanimidad -siempre deben ir atados, salvo espacios habilitados al efecto-,  pero en el acceso a la playa podemos encontrar algunos que cuentan con zonas para mascotas durante todo el año (Palma con Es Carnatge ,Pollença con Llenaire y Santa Margalida con Na Patana), otros que permiten el acceso de canes fuera de la temporada de baño y la mayoría, que lo prohíben terminantemente.

La situación en la zona urbana y la playa está regulada, pero ¿y en la montaña? Hacer senderismo con nuestro perro y verlo disfrutar en plena naturaleza es una de las experiencias más gratificantes y por supuesto, no hay “rutas perrunas”, por lo que ha de primar el sentido común cuando salgamos al campo. Mallorca está llena de itinerarios de diversa duración y dificultad; en algunas zonas está expresamente prohibido que los cánidos circulen sin correa, ya sea porque son cotos de caza, lugares y temporada de cría de algunos animales o porque hay ganado suelto. Deberemos respetar la señalización, cuando la haya, y tener controlado en todo momento a nuestro amigo, pues nadie mejor que nosotros conoce su comportamiento.