A Mallorca ¿con perro?

maletaPese a ser uno de los destinos turísticos más famosos a nivel mundial, Mallorca cuenta con una gran desventaja para el viajero con perro: es una isla y por ello, sólo se puede acceder a ella en barco o en avión. Esto, que no deja de ser una evidencia, se convierte en un verdadero problema cuando empezamos a planear nuestras vacaciones y nos encontramos con tarifas abusivas en ciertas compañías aéreas, otras muchas que ni siquiera admiten animales, condiciones más que mejorables en el transporte, la obligatoriedad de separarnos durante el trayecto de nuestra mascota –salvo que sea muy pequeña- tanto en el barco como en el avión y un largo etcétera de inconvenientes y gastos extra. Muchas veces todo esto tiene más peso que las aguas turquesas de la isla, sus coquetos pueblos o su espectacular sierra y acaba desmotivando a los potenciales visitantes.

En un momento en que el mercado turístico es más competitivo que nunca y las fórmulas tradicionales empiezan a agotarse, desechar este nicho de mercado, sería un grave error. Sobre todo, cuando las personas que viajan con su perro se caracterizan por tener un poder adquisitivo medio-alto y por su homogénea distribución a lo largo del año. Mallorca necesita desestacionalizar su oferta y por ello, debe prestar atención a las demandas de este grupo cada vez más numeroso y exigente.

Hacia una sociedad “pet friendly”

Pero los problemas no empiezan a la hora de viajar; para poder venderse como destino “pet friendly”, Mallorca tiene que empezar por serlo para sus habitantes. Si miramos hacia el resto de Europa, la convivencia con perros está totalmente normalizada y éstos se desplazan en transporte público, entran en los establecimientos y acompañan s sus dueños prácticamente a todas partes. En España, llevamos 30 años de retraso en este ámbito pero por fin se empiezan a dar los primeros pasos hacia una sociedad amiga de los animales con iniciativas por parte de las administraciones públicas a lo largo de toda la geografía. Parques para perros, horarios para pasear sin correa o playas habilitadas empiezan a no ser la excepción. A nivel privado, la explosión de clínicas veterinarias, tiendas y peluquerías específicas, psicólogos y residencias reflejan que el gasto por mascota no deja de crecer y este mercado está pasando a convertirse de algo emergente a un negocio consolidado. Y no es de extrañar; según el último estudio del Observatorio de la Fundación Affinity, en nuestro país el 46% de las personas conviven con una mascota, de los cuales más de la mitad lo hacen con un perro. Y de éstos, un 88% declaran que no desearían separarse nunca de él. Pues está la cosa muy, muy difícil.