Cambiamos de isla y nos vamos a Menorca con perro

Llega el veranito y con él la temporada de playa para los humanos…¡y los problemas para los perros! En Mallorca ya conocemos las tres zonas de baño de las que podemos disfrutar también en los meses estivales pero como es probable que muchos decidáis cambiar de isla por unos días estas vacaciones, hemos decidido rastrear fuera de sa roqueta e irnos a ver el panorama menorquín. A priori, es un buen destino, al que podemos llegar en media hora de vuelo o algo más de dos horas en barco y en el que el año pasado el ayuntamiento de Es Migjorn Gran se desmarcó estableciendo las dos primeras playas para perros de Menorca: cala Fustam y Binigaus.

Cala Fustam

calafustamBueno, en realidad, sólo en Cala Fustam los perros son bienvenidos sin restricciones horarias, aunque eso sí, ¡deben ir atados! Lo cual no deja de ser, como poco, sorprendente, si consideramos que para llegar a la playa hay que caminar desde Santo Tomás aproximadamente una hora y solamente son 2,5 kilómetros. Como curiosidad, en la página del ayuntamiento consideran que el acceso es tan complicado que sólo se puede llegar por mar, así que os podéis hacer una idea de si merece la pena irse tan lejos para no poder soltar al perro. Eso sí, la playa es una maravillosa cala virgen y el camino está perfectamente señalizado. El primer kilómetro es fácil y discurre a la sombra de un frondoso pinar, pero a partir de ahí la cosa cambia y tenemos que ir muy atentos para no tropezar por las rocas mientras bordeamos el litoral. Llegaremos a una primera cala, Escorxada, y tendremos que caminar todavía un poco más para encontrar por fin Cala Fustam.

Binigaus

IMG_4798La segunda playa pet friendly de Menorca es Binigaus; un gran arenal situado junto a la urbanización de Santo Tomás por lo que se beneficia de todos sus servicios. Aquí podemos aparcar el coche a 5 minutos, disfrutar de una caña en un chiringuito y a la vez estar relativamente tranquilos. ¿La parte mala? Que los perros sólo pueden acceder a la playa a partir de las 19.00 horas o antes de las 9 de la mañana y que además deben permanecer atados y, al igual que en Cala Fustam, si son de raza potencialmente peligrosa, con bozal. Las multas por incumplir cualquiera de estos requisitos, o por no recoger los excrementos alcanzan los 1.500 euros. Y por cierto, en las playas menorquinas no hay papeleras, así que deberemos llevarnos el “regalito” de vuelta con nosotros.
Como veis el panorama en verano es un poquito decepcionante, un perros sí, pero no. Fuera de temporada no existen estos problemas y además, esta isla es perfecta para recorrer a pie o a patas, como hace nuestro amigo Travis Barker, el simpático bulldog francés reportero de Patea Menorca. Ya que hablamos de Menorca no podíamos dejar de recomendaros este blog y sus excursiones, entre las que se incluyen las ya citadas a Cala Fustam y Binigaus.

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