Refugios de animales

tiendasSi, como defendía Mahatma  Gandhi, la grandeza y el progreso moral de una nación se miden por cómo trata ésta a los animales ¿qué podemos decir de un país en el que cada año más de 100.000 perros son abandonados? Parece que no salimos muy bien parados pero, por suerte, y para compensar un poquito la balanza también existen en España miles de personas que se dedican a proteger y dar voz a los que no la tienen.  En esta labor destaca el papel de los refugios y protectoras que, como su nombre indica, acogen a aquellos animales que han sido abandonados, maltratados o renunciados por sus dueños y les brindan una segunda oportunidad. Además de atender sus necesidades básicas al darles un sitio seguro donde vivir, alimento y cuidados veterinarios, cumplen una función esencial: buscarles una nueva familia a sus rescatados.

La mayoría de los refugios subsisten gracias a las donaciones de sus socios y simpatizantes y al trabajo altruista de los voluntarios, pues no tienen subvenciones públicas y se ven desbordados por el incremento constante de los abandonos, la falta de espacio y la escasez de recursos económicos. Se diferencian de las perreras en que éstas son de gestión municipal y si tras un par de semanas los animales no son reclamados ni adoptados, se sacrifican. Sin embargo, en éstas últimas también suelen trabajar voluntarios que se dedican a difundir los casos y tratar de buscarles un hogar a los perros en peligro de muerte.

Entonces, ¿qué podemos hacer nosotros para combatir la triste realidad del abandono? Pues…¡mucho! basta con localizar la protectora más cercana y comprometerse con ella según nuestra disponibilidad. Podemos hacernos voluntarios, socios, apadrinar, transportar, ser casa de acogida, difundir casos, sensibilizar a nuestro entorno y sobre todo, considerar la adopción como primera opción a la hora de introducir un nuevo miembro en la familia. Y es que así, no sólo salvaremos la vida de ese animal, también la de otro que esté en la calle y que pueda ocupar su hueco en el refugio. No en vano se dice que para comprar un perro sólo hace falta tener dinero, mientras que para adoptarlo lo que hace falta es tener corazón.