Ruta Volta des General

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El suroeste de Mallorca, en cuya costa mueren las faldas de la Tramuntana, nos ofrece paisajes de espectacular y agreste belleza. Y para descubrirlos, os traemos una ruta muy conocida entre los senderistas: la “Volta des general” o Camí Baix de Bunyola. El itinerario recorre los poco más de 4 kilómetros que separan Banyalbufar del Port des Carnatge por un camino perfectamente señalizado, fácil y sin apenas desnivel. Una excursión perfecta para toda la familia y por supuesto, para recorrer con perro. No hay ningún peligro, cuenta con la sombra de un frondoso pinar y pasa por una estupenda y poco concurrida cala para darnos un chapuzón con el peludo ¿qué más se puede pedir?

Cómo llegar

Tomamos la Ma-10 dirección Banyalbufar y poco después del km 85 encontramos un pequeño parking en la primera curva, desde donde está señalizado el inicio de la ruta. Los fines de semana es complicado aparcar allí, si no hay sitio tendremos que seguir hasta el pueblo y llegar hasta el punto de partida caminando (por el arcén de la carretera, con precaución y el perro atado).

Ruta

Una vez situados en el punto de partida sólo tenemos que seguir las flechas que señalan todo el trayecto ¡imposible perderse! La ruta, que dura aproximadamente 1 hora,  comienza por una pista ancha de tierra,  que se adentra en un frondoso pinar. A nuestra izquierda, los característicos bancales de Banyalbufar, asoman entre los árboles, ofreciéndonos una hermosa panorámica de esta original forma de salvar el desnivel del terreno y poder cultivar en la montaña.

Continuando por el camino, iremos dejando atrás las ruinas de chozas de carboneros, mientras en el horizonte la silueta de Sa Foradada se recorta sobre el mar. Llegaremos entonces a uno de los puntos más impresionantes de la ruta: la pared casi vertical del Puig de Ses Planes y los desprendimientos que ocupan parte del sendero.  Tras caminar un poco más, tomaremos un pequeño tramo de carretera, que aunque no tiene prácticamente tráfico, recomendamos atar al perro para evitar incidentes. Además en ese trecho, puede que nuestro chucho se sienta “tentado” con las ovejas de la finca Son Bunyola. No están demasiado cerca, pero mejor prevenir.

Siguiendo los hitos, retomamos el camino de tierra, cada vez más rojizo, hasta llegar al torrente de Son Bunyola, que también da nombre a la playa de grandes cantos en la que os proponemos un baño. Puede que no sea especialmente cómoda para los humanos, pero su tranquilidad y la belleza del paisaje compensan la ausencia de arena. Debemos tener en cuenta que estamos ya junto al Port des Canonge, meta de la ruta y en cuya playa los perros tienen  prohibida la entrada durante todo el año, como se encargan de recordar varios carteles. Así que, para que nadie os moleste, son Bunyola es una opción mucho mejor.

Ya después del baño, podéis acercaros hasta el Port des Canonge, un pueblito de pescadores, donde encontramos un par de restaurantes. Concretamente, en  Can Madó, podemos disfrutar de la comida sin separarnos de nuestra mascota tanto en su gran terraza superior con vistas al mar como en la de la planta baja.

Dificultad: muy baja

Distancia: unos 8 kilómetros ida y vuelta.

Circular: No.

Peligros perrunos: ninguno. No hay ganado suelto ni coches cerca.