Rutas de Senderismo

senderismoPuede que la isla de Mallorca esté indisolublemente ligada al veraneo, a los arenales a rebosar y al mar turquesa en la mente de casi todos pero, por suerte para nuestros peludos, hay vida más allá de la temporada estival.  Si podemos elegir, seguro que nuestro mejor amigo preferiría gozar al aire libre de temperaturas más suaves que las de agosto, donde el temido golpe de calor acecha y las aglomeraciones de turistas resultan agobiantes para los de dos y cuatro patas. El otoño y la primavera, gracias al benigno clima mediterráneo, son las estaciones ideales para escaparnos al campo disfrutar de los espacios rurales y la montaña que nos ofrece la isla.

Una isla de contrastes

La mayoría de las rutas de senderismo discurren por el espectacular paisaje de la Sierra de Tramuntana, un gran espacio natural que alcanza los 1.445 metros de altitud, y que en 2011 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.  La orografía de esta zona, situada en el noroeste de la isla, es abrupta, con varios picos que superan los 1.000 metros de altitud y que acaban muriendo sobre el mar en forma de acantilados. Torrentes, cañones y cuevas conforman esta característica formación cárstica en la que también podemos encontrar los famosos embalses del Cúber y el Gorg Blau. Por este variado paisaje discurren numerosas sendas por las que pasear, e incluso, una ruta de Gran Recorrido, la llamada Pedra en Sec. Aunque todavía no está finalizada, esta GR cuenta ya con más de 160 km de antiguos caminos restaurados por el Consell, perfectamente señalizados, y con un refugio de montaña donde pernoctar al final de cada etapa. Por desgracia, los perros no son bienvenidos, a excepción de los lazarillos, así que la opción de hacer noche en ellos tenemos que descartarla.

Pero mientras que en las cotas más altas el paisaje mallorquín nos ofrece un gran macizo calcáreo con escasa vegetación y que en invierno suele estar cubierto de nieve, la cosa cambia a medida que descendemos. Bosques de encinas, pinares y monte bajo formado por lentisco, jara, acebuche, palmito y romero, entre otras especies, sorprenden al visitante mostrándole la cara menos conocida de la isla. Naturaleza en estado puro en la que ovejas, burros y cabras parecen ser los únicos habitantes y de la que disfrutaremos con nuestra mascota sin ningún peligro, siempre que tengamos controlada su reacción ante estos animales.

A pesar de todo, la sierra no esconde la huella humana y nos muestra, orgullosa, sus famosos y pintorescos pueblos: Deià, Valldemossa, Sóller y Fornalutx son algunos de los más conocidos por sus antiguas casas de piedra y su buen estado de conservación. En los alrededores, olivos, higueras, naranjos y limoneros configuran el resto del paisaje.

Ahora bien, Mallorca es mucho más que la imponente Tramuntana. Hacia el centro de la isla encontramos la zona de Es Pla, una suave y fértil llanura en la que la agricultura cobra protagonismo. Las praderas verdes y los frutales, junto con las huertas se extienden hasta el este. Allí nos encontramos las  Serres de Llevant, un conjunto de pequeñas altitudes en la península del mismo nombre, que configuran una importante reserva natural considerada desde 2001 Parque Natural y zona de especial protección para las aves.

Rutas para todos los gustos

Pues bien, todos estos itinerarios y muchos más: duros en la montaña, más suaves cercanos a la costa o por Es Pla de Mallorca, alejados de la civilización o atravesando típicas poblaciones es lo que nos ofrece la isla si queremos disfrutar de la naturaleza con nuestro perro. La red de caminos es amplísima y en páginas especializadas como Serra de Tramuntana , Consell de Mallorca,  Sendero Mallorca, Illes Balears, o Wikiloc podemos encontrar  itinerarios adaptados a cualquier estado de forma. Además, desde Mallorca con perro iremos añadiendo rutas en el blog conforme las vayamos realizando para daros la visión más perruna.

Ruta Port d’ Andratx- Cala Egos- Port d’ Andratx

Ruta Volta des General

Consejos prácticos

Antes de realizar cualquier actividad de senderismo con nuestro perro, especialmente si somos novatos conviene tener en cuenta las siguientes cuestiones:

  •  Es conveniente informarse bien de la dificultad y el recorrido exacto de la etapa, si está o no señalizada, y si pasa por alguna zona en la que esté vetado el acceso al perro (cotos de caza, lugares de reproducción de especies protegidas…) Así mismo, debemos tener en cuenta el estado de forma del animal y si éste no está acostumbrado a mucha actividad, comenzar de manera gradual.
  • En muchas de las rutas la señalización obliga a llevar a nuestro can atado. En otras, aunque no lo especifique, hay ganado suelto por lo que es imprescindible que el perro esté bajo control para no tener disgustos con los dueños de los animales. Hasta el perro más obediente puede sucumbir a su instinto de persecución ante un rebaño de ovejas por lo que, si no estamos 100% seguros de su reacción, es mejor no arriesgarse. Esto mismo es aplicable al paso por propiedades privadas, en las que puede haber otros perros.
  • Llevar calzado y ropa adecuada, comida y agua. Por supuesto, nuestra mascota también deberá beber frecuentemente durante el trayecto (correr  de un lado a otro y olisquearlo todo es muy cansado!)Así que no debemos olvidar su recipiente para poder ofrecerle agua fresca con regularidad, especialmente si hace calor. Existen en el mercado bebederos portátiles para estas ocasiones e incluso arneses mochila para que ellos mismos lleven sus cosas (pero nunca debemos cargar más del 10% de su peso en ellas). Si la ruta es larga, podemos darle también algo ligero de comer.
  • Tampoco debemos olvidar llevar encima su cartilla sanitaria y el teléfono del veterinario,  por si acaso.
  • Tras la ruta, es conveniente revisar el estado de las almohadillas del perro, por si se hubiera hecho daño en ellas o tuviera algún elemento extraño en la zona interdigital (ramitas, piedras pequeñas, pinchos…). Además, daremos también un repaso al pelaje y los oídos, por si algún parásito hubiera decidido mudarse del campo a nuestra mascota.
  • Y por último y más importante, debemos respetar la naturaleza y no dejar ningún rastro de nuestra presencia, cerrando las vallas que encontremos a nuestro paso y no saliéndonos del sendero marcado para no afectar a la fauna y la flora. Si nuestro perro hace sus necesidades, no es necesario recogerlo, ya que es biodegradable, pero sí apartarlo del camino para que nadie lo pise.