Nuestra experiencia marítima: viajamos en ferry

ferry3Los que vivimos en Mallorca sabemos que es un paraíso pero con un gran inconveniente si tenemos perro: es una isla y las opciones a la hora de viajar se reducen al barco o al avión. Nosotras siempre viajábamos en avión hasta que Air Europa cambió la normativa y Lana se pasó de peso para volar en cabina (ya os lo contamos aquí). Como lo de viajar en la bodega no nos convence mucho, decidimos probar la otra alternativa: el ferry.
Hay tres compañías principales que conectan Mallorca con la Península y el resto de islas del archipiélago balear: Iscomar, Transmediterránea y Balearia. Cuando decidimos viajar en barco contactamos con ellas (tras leer detenidamente sus páginas web) para saber cómo y dónde viajaban los perros pero la información nos resultó bastante vaga, así que nos decidimos por Balearia únicamente por cuestión de horarios y precio.
En el momento de comprar el billete online, antes del pago, nos dan la opción “Trae al mar todo lo que tienes en tierra” y añadir a nuestra mascota. Por cierto, que en ningún caso durante los trayectos largos el perro puede viajar con el pasaje, sino en zonas específicas para ellos. Eso sí, podemos elegir entre nuestro propio transportín o utilizar una de las jaulas (en este caso también transportines) del barco. Para la ruta Palma-Valencia-Palma, el precio fue de 20 euros. Para poder embarcar debemos llevar, además de nuestras tarjetas de embarque, la del animal así como su pasaporte –aunque en ningún momento nos lo pidieron-.

 Empieza el viaje ¡embarcamos!

ferry Aunque en la página web se avisa que en el embarque y desembarque los perros deben llevar bozal (además de, por supuesto, correa) no nos lo exigieron, tal vez porque accedimos al buque en coche. Nuestro barco, el Visemar One, tiene habilitada el “área perruna” (ellos lo llaman Hotel Can, un poco exagerado) en una esquina techada de cubierta, protegidos del sol, del frío y del viento. Como veis en las fotos hay varios transportines de diferentes tamaños y la zona está bien ventilada. Recalco esto porque coincidimos varios dueños intranquilos que habíamos leído en un foro el caso de un perro que se asfixió por culpa del dióxido de carbono de los coches. No sé dónde van ubicadas las mascotas en otros buques, pero desde luego en éste es imposible porque están prácticamente al aire libre.
Una vez embarcados y aparcado el coche nos dirigimos al personal de Balearia que nos indicó donde dejar al animal. Da un poco de penita meterlo en el transportín pero aunque al principio se quedan extrañados y algunos ladran sin parar, en poco rato se calman.
Durante el trayecto Palma-Valencia (unas 8 horas) se puede visitar al perro en dos ocasiones. Los horarios están expuestos a la vista en recepción y aunque en teoría no se pueden sacar de la jaula, la tripulación fue muy amable y nos permitió pasearlos por cubierta. A la vuelta hicimos el viaje de noche y aunque también había dos horas de visita (a las 00.00h y a las 05.00h) preferimos no molestar a Lana y que siguiera durmiendo porque lo “malo” de ir a verlos es que cada vez que los sacas se ponen nerviosos de nuevo y luego no hay quien los meta en la jaula otra vez.

 ¿Repetiríamos la experiencia?

ferry2 Sí, la repetiríamos pero con matices. Si tuviéramos un perro mini que pudiera ir en la cabina del avión, no, porque estaría todo el tiempo con nosotros y nos evitaríamos tantas horas de viaje. Pero como no es el caso, entre facturar a nuestra mascota y llevarla en barco, el ferry nos parece mucho mejor opción, con la ventaja de que al llevar nuestro propio coche los traslados tampoco son un problema.

Pero esta fue nuestra experiencia personal, ¿qué opináis vosotros?